viernes, 15 de enero de 2010

La Psicología de un hombre Interesante

PSICOLOGIA DEL HOMBRE INTERESANTE

Nada hay tan halagador para un hombre como oír que las mujeres dicen de él que es un hombre interesante. Pero ¿cuándo es un hombre interesante, según la mujer? La cuestión es de las más sutiles que se pueden plantear; pero, a la vez, una de las más difíciles. Para salir a su encuentro con la idea seria necesario desarrollar toda una nueva disciplina.

Se habla de hombres simples, inteligentes, tranquilo, serio, un sentimental, etc. Todas estas expresiones no hacen sino mas que aludir las diferencias internas de cada hombre lo que lo hace ser diferente antes los ojos de los demás.
Se comprende que el alma del niño tiene distinta estructura que la del anciano, y que un ambicioso posee diferente figura anímico que un soñador. Entre ellas aparecería el hombre interesante según la mujer.

Pues lo primero y más externo que del hombre interesante cabe decir es esto: el hombre interesante es el hombre de quien las mujeres se enamoran. Pero ya esto nos pierde, lanzándonos en medio de los mayores peligros. Caemos en plena selva de amor.

Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido, y los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él, de analizar con sutileza su plumaje tornasolado y siempre equívoco. Por último, un ensayo sobre el amor es obra sobremanera desagradecida. Si un médico habla sobre la digestión, las gentes escuchan con modestia y curiosidad.
Pero si un psicólogo habla del amor, todos le oyen con desdén, mejor dicho, no le oyen, no llegan a enterarse de lo que enuncia, porque todos se creen doctores en la materia. En pocas cosas aparece tan de manifiesto la estupidez habitual de las gentes. ¡Como si el amor no fuera, a la postre, un tema teórico del mismo linaje que los demás, y, por tanto, hermético para quien no se acerque a él con agudos instrumentos intelectuales! Pasa lo mismo que con Don Juan. Todo el mundo cree tener la auténtica doctrina sobre él, sobre Don Juan, el problema más recóndito, más abstruso, más agudo de nuestro tiempo. Y es que, con pocas excepciones, los hombres pueden dividirse en tres clases: los que creen ser Don Juanes, los que creen haber lo sido y los que creen haberlo podido ser, pero no quisieron.
Estos últimos son los que propenden, con benemérita intención, a atacar a Don Juan y tal vez a decretar su cesantía.

Conviene, pues, hacer constar que ni los Don Juanes ni los enamorados saben cosa mayor sobre Don Juan ni sobre el amor, y viceversa; sólo hablará con precisión de ambas materias quien viva a distancia de ellas, pero atento y curioso, (amo el astrónomo hace con el sol. Conocer las cosas no es serlas; ni serlas, conocerlas

1 comentario:

  1. patetico.. demasiadas frases robadas sin citar a los autores y q encima tienen poco y nada que ver con el tema central del texto y solo cumplen la funcion de dar un aire solemne a una idea muy pobre en contenido. para escribir hay que sforzarse mas ;)

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