domingo, 18 de octubre de 2009

LA filosofía del Amor Propio

Al captar nuestra priopia esencia,
automaticamente nos lleva a la captación del amor,
ya que vive dentro de uno,
y en consecuencia nos
es dada la posibilidad de exaltarlo
y de brindarlo en forma transparente
y totalitária;
esto es la esencia de nuestro amor....


Son distintas las causas que me han motivado a formular la singular, y según parece, fatídica pregunta:
QUE HAGO CON MI VIDA?....,
algunas veces son factores sentimentales (convulsión existencial, crisis de valores, choque de emociones, diferencias de carácteres, conotaciones sensitivas y suceptibilidad incongruente) lo que me confronta con la cuestión del sentido íntimo de las cosas, y en otras ocasiones son mis propias experiencias extralimite que me acontecen y que funcionan como acicate de mis pensamientos (el tedio, el temor, la frustración, la imposibilidad, las dudas, la conmoción de mi ser, la obsesión, el amor de mi vida), y en otras contadas instancias de mi existencia ha sido el encuentro mas o menos fortuito, lo que me ha precedido en mi diario andar, con la sabiduría que me ha aportado la fuerza necesaria para vivir tan solo en la inercia olvidado de mí.

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El primer paso conlleva en reconocer mi propia ignorancia, ya no puedo seguir aceptando los cómodos mitos con los que el convencionalismo y el conformismo procuran calmar mi ansia de conocimiento en el sentido estricto de mi ser, pero desafortunadamente todavía no me encuentro con la acertada condición para sustituirla por algo mucho más convincente, y es por eso que proclamo abiertamente aquello de: “solo sé que no se nada…
Entiéndase bien, tengo el conocimiento suficiente de lo literal, poseo el entendimiento contundente para las cosas materiales y perecederas, sé de lo que soy capaz de lograr por razonamiento propio, pero en realidad mi ignorancia se refiere a lo que verdaderamente importa, a lo que trasciende y te eleva místicamente, y que consiste en la excelencia humana y la calidad exacta de mi ser.

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Si el primer paso en el camino es reconocer la ignorancia propia, el segundo es advertir que está situación es verdaderamente intolerable, y en consecuencia, decidirse a salir de ella lo más inmediato que sea posible, o sea auto-responsabilizarse.
No puedes seguir viviendo a expensas tan solo de lo que se piensa en tu alrededor, es intolerable el seguir fingiendo por más tiempo que tienes la respuesta para todo; vivir así es vivir enajenado y traslapado por la utopía, es vivir de prestado y eso equivale a no estar viviendo tu propia existencia, tu verdadero deseo de vivir tu vida como tú quieres vivirla…

Conocer realmente el porqué de las cosas, y sobre todo, conocer el por qué de mi propia existencia y la razón de mi ser es saber vivir en verdad; la tarea no va a resultar fácil, lo sé… pero cobra ánimo el saber que ya he logrado un avance significativo, y aunque todavía me falta mucho para poseer la sabiduría completa, si cuento con lo esencial para adquirirla: iniciativa, convicción y determinación.

Iniciativa para proponérmelo, convicción para luchar por ello, y determinación por que sé que al conseguirlo habré logrado un paso trascendental y definitivo en mí; y por sé que esto es mil veces preferible a la situación de quienes siguen sumidos en el sopor de su propia ignorancia, en la indiferencia acrítica y pre-filosófica, ocupando en efecto una posición poco agradable.

La sabiduría del ser es lucidez perfectible, conocimiento seguro y estabilidad de razón, entendimiento y comprensión de lo que en verdad nos hace trascender como personas de bien; el elemento esencial con el que se conquista esa lucidez tan admirable como mística es la razón de mi entendimiento en la imperante realidad que vivo día a día, y en la cual no aceptaré ni reconoceré autoridad alguna que no provenga de mi interior, así como ninguna opinión que no esté avalada por el argumento convincente de mi esencia, habrá de ser ella misma la que examine y se cerciore de su autenticidad, esto es estrictamente personal.

No puedo relegar en nadie ni en nada mi responsabilidad de vida, ni apelar a la ideología de alguna tradición recibida, sería como incorporarla al antiguo vicio ya vivido; ni tampoco deberá ser como alguna eventualidad pasajera de la que pueda darme de baja en cualquier instancia con lo hasta ahora logrado, deberá ser algo asimilado para toda mi existencia y tan tangible como el objeto de mi ser.

No parece tan sensato, y en si no lo es, el dejar en manos del azar la realización de una existencia…,
SOBRE TODO SI ES LA PROPIA.... Para comprobar y reafirmar que lo arriba expuesto así sea, bastará con meditar y reflexionar acerca de cualquier inconveniente clásico de lo cotidiano: ¿Quién soy?... ¿Cuál es el sentido de mi ser?... ¿Por qué lo hago?... cada una de estas cuestiones revisten una gran dificultad intrínseca relacionadas entre sí, y la respuesta que le demos a cada una de ellas dependerá decisivamente del análisis y convergencia que se expongan a muchas otras preguntas.

Y no se trata solo de acceder a ciertas verdades filosóficas y captar su conexión, sino de adquirir en cada una el mejor conocimiento posible, el menos expuesto a la acechanza del escepticismo, esto obliga a una revisión permanente de los resultados alcanzados y a un proceso cada vez mas profundo de meditación y reflexión de exigencias conceptuales.

El ideal no es tanto en convertirme en un sabio conocedor sistemático de todo y por todo (banalidad pura o soberbia pre-editada), mi intención obedece solo a la razón de entendimiento acerca de las cosas en si mismas, y he aquí que mi disposición al dialogo con quienes piensen de manera distinta, suele ser el inicio de una actitud positiva con el deseo de establecer como definitivas ciertas verdades, apartándolas de la critica inocua.

Todo lo que conocemos acerca de la naturaleza existencial exige en quien la busca una considerable dosis de audacia y perseverancia, (la máxima ilustrada: “atrévete a pensar”…, encierra profundidad).

En efecto, hace falta mucha decisión y coraje para entregarse a una tarea de tal magnitud, sin extraviarse en la vorágine de los problemas cotidianos y sin caer en el vértigo del ritmo existencial, desencadenando un examen implacable que pone en tela de juicio hasta nuestras convicciones más arraigadas, enfrentándonos a un entorno muchas veces adverso, ya que considera contraatacar todo aquello que se atreve a develar y evidenciar la funesta idea de fundamentar el sentido de la vida para nadar en contra de la misteriosa corriente que nos arrastra en dirección del olvido.

Pero no todo es sacrificio, su perseverancia en el amor se ve reconfortada por una onda sensación de libertad que es la única libertad inseparable del conocimiento de la verdad. Solo quienes son capaces de abrir, expresar y compartir sus sentimientos ante la realidad, cobran clara conciencia de su ser en toda su esencia; quienes se revelan a vivir enajenados en su solo pensamiento y buscan denodadamente la razón y el sentido de su existencia, son aquellos quienes han tomado las riendas de su vida y viven realmente la libertad de su conocimiento…

No faltará quien piense que soy un frustrado alucinado que a fin de cuentas acepta vivir su imperante realidad, bajo el emblema de la resignación, un ser privado de todo interés ajeno con una actitud ante la vida tan extravagante como su inconfesable resentimiento, esto es propio de inadaptados, después de todo el resto de los humanos resuelven sus problemas sin tanto aspaviento, y cuando esos problemas son particularmente difíciles acuden al especialista, esperando encontrar ahí el alivio requerido a base de consejos (sugerencias) profesionales y capsulitas agrudulces de colores llamativos.

Tal vez le haga falta dialogar con alguien que los escuche, pero ¿Por qué no dialogan con si mismos?... ¿Por qué no escuchan su voz interna?... ¿Por qué no buscan en su interior a su verdadero yo?... es con quien deberíamos de entablar un dialogo antes de que con alguien más,dejémonos inundar por la inagotable fuente de sabiduría que de manera natural brota de nuestro interior pero en forma positiva, sin dejar de observar que: Nada exime al hombre del maravilloso don de pensar, ni la más acrecentada ecuanimidad, ni la jactancia más ostentosa, ni la relajación más laboriosa, ni la reflexión más preparada…, solo su propia voluntad...

La adhesión a un estilo de interpretación de la razón de entendimiento para elegir aquello que de verdad importa y en lo que se dijo creer, no nos deja otra alternativa más que pensar. La vida me ha enseñado a través de la experiencia adquirida que la actitud irracional de quien trata de desvirtuar nuestra esencia con elementos falsos y critica tan abrumadora como nociva-destructiva, proviene por la falta de conocimiento en sí, y son el reflejo de un identidad confundida y extraviada en su realidad, no cuenta con la eficacia para ir desentrañando la estructura íntima de su propia esencia, por lo tanto le es imposible avanzar por el camino definitivo de la emancipación frente a tales tentaciones.

La vida misma nos afirma que el meditar, analizar y reflexionar sobre la actitud de nuestra existencia, es una manera fiel de honrarla… La verdadera sabiduría se fundamenta en sí misma y de ella misma emana toda conceptuación a razón de entendimiento, parece sencillamente ingenuo buscar su esencia pero es algo mas complicado, ya que en la actualidad se ha desarrollado de tal manera que resulta casi imposible conocer y cultivar todo ese caudal intangible mas allá de lo absoluto, una pequeña parte de su disciplina consolida la imperturbable emanación de su concepto, por lo que la idea en su conjunto aparece mas bien borrosa e incomprensible a simple vista.

Para no caer en ideas distintas a la propia materia, paradogicamente se ignora casi todo el fenómeno tantas veces descrito, que hasta hoy pasa desapercibido el estado de la cuestión en su globalidad; la tan invocada razón de entendimiento anhela ver la verdad, captarla en su propia esencia, pues se esta convencido de que solo la lucidez al contacto en primera persona hace posible una existencia auténtica, reflexionando sobre el destino del alma, la frontera que separa el bien del mal, y de la suma importancia que tiene el sentido de la vida. ¿Cómo podría yo sustituir la razón de entendimiento sin pasar por alto las soluciones a mis problemas interpuestos?... ya no sería un proceso lineal en el que una acumulación de conocimiento me halla acercado a la verdad, y mi imagen se distorsionaría con la contingencia; la sustitución de un paradigma por otro de igual condición no obedece a la refutación del primero, sino a criterios externos al mismo.

La ciencia no tiene que ver directamente con la verdad si no se requiere de su respaldo, únicamente por criterio pragmático, pero si esto es así, ¿Es factible llamar sabiduría a la ciencia?... mencionemos que todo desarrollo científico posee una dinámica propia que la impulsa a objetivizar zonas cada vez mas ambiguas de la realidad, y que de suyo, esta tendencia es imparable; tal es la ambivalencia del método y evidentes sus criterios que la misma ciencia nos proporciona.

Concluyendo:
En relación al sentido de la vida y a la razón del ser es la sabiduría en sí la única instancia a seguir para enaltecernos como seres humanos en excelencia y honrar ese don divino que nos ha sido otorgado: -P E N S A R-, pero pensar para bien y ser mejores día a día

Gracias por esta reflexion Pedro Moran

1 comentario:

  1. Realmente quede un poco cansadita después de la lectura, la cual fue muy gratificante y de mucho beneficio. Saludos.

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